jueves, 4 de diciembre de 2014

EL SUICIDIO

Alfonso Flores Hernández. Doctor en Psicoterapias Existenciales.
Derechos reservados. 2014.

Por primera vez en mi vida como escritor, abordo un tema por solicitud de mis lectores; quienes me lo pidieron están tan conmocionados como yo, ante lo dramático de los hechos como del pasmo institucional especializado. El tema es tan delicado que merece un sereno acercamiento.

Para empezar tendré que aclarar que no siempre el suicidio está asociado a la depresión, pero sí en la mayoría de los casos. Sin embargo esta aclaración nos centra entonces en el suicidio mismo, sin más.

El suicidio comienza por ser una forma de resolver una situación donde el individuo ha sido rebasado en sus capacidades psicofísicas para confrontarse con una realidad previamente construida. Las opciones se han acabado para él o ella; quitarse la vida es la única elección.

Pero, ¿cómo puede un individuo llegar a constituirse una situación que le rebase a grado tal de quitarse la vida? Vayamos por partes.

El ser humano en las vicisitudes de la vida se va construyendo poco a poco su realidad, y siempre es relacional; todo el tiempo tiene que ver con el otro. Esta realidad la constituye basado en sus valores, mismos que aprendió por allá de los tres a los siete años de vida. De tal manera que esta construcción tiene los matices del entorno que el sujeto vivió en su infancia y la niñez. Estos valores son diversos y los revisaremos con calma.

Cuando el individuo transita por su infancia, hace sus primeros ensayos de autonomía e incluso, avisa en una actitud lúdica, que ya se va de casa. Sus padres, más frecuentemente la madre, tal vez por ausencia paterna, revira sumariamente para advertir dos que tres cosillas: Si mi niño, pero no se le olvide que soy su madre; no se le olvide que yo lo parí; y, que le quede claro que sin mí se muere. Todo esto en una cálida sabiduría de amor parental. Esto, escuchado en la infancia tiene un extraño poder de irrevocabilidad. Es un determinante axiológico. El individuo crece pensando en ser de la uno-opción, con una perspectiva ante los eventos críticos de un ángulo muy cerrado.

Por otra parte, todavía en el tema de los valores, a los infantes y a los niños se les enseña de miedos, de fantasías catastróficas, que si bien cumplen su función para que no se vayan lejos de ellas o ellos, aprenden a vivir limitados. En un extraño contrapunto en familia, se le va estimulando a que tenga altas metas por cumplir, en calidad de imperativo o exigencia. Resultado, el infante y el niño, una vez llegado a la adolescencia tiene altos ideales por cumplir y escasos recursos yoicos para hacerlo. Y con estos elementos, el individuo pretende construir su realidad relacional.

Ahora bien, ¿Quiénes constituyen el inmenso imperativo social que joroba a las familias para educar de esa manera a sus hijos, para sin saberlo orillarlos a vivir condiciones cruentas de desventaja social? Lo vamos a ir respondiendo paso a paso.

Por supuesto que el suicidio y aún la depresión, no se pueden entender sin dar un repaso al imperativo social que norma la vida cultural de los pueblos y las comunidades.

Si hemos visto como las vivencias en casa en la época infantil determinan el comportamiento del individuo en sociedad, también habremos de ver como el entorno global incide en cada una de las familias mexicanas. La función de las familias ante la globalidad ha cambiado. Ahora, la familia tiene como única misión entregar a la globalidad hijos vivos, con pensamiento técnico-mágico-irreflexivo, excelentes consumidores de lo que este enorme ente ofrece. Las familias y cada uno de sus miembros, viven expuestos al ejercicio de los poderes tanto estatales como fácticos. ¿Qué quiero decir con esto?

Los poderes del estado -federación, estado y municipio- son contratados para servir a la comunidad, remunerados por supuesto, para vivir acorde a los sueldos que perciben. Todo este sistema está regido por una constitución, leyes generales y tratados internacionales, leyes secundarias y reglamentos. Todo ello, para que el ciudadano viva en paz, en armonía, en libertad, y con los espacios socio-económicos necesarios para su desarrollo de acuerdo a sus capacidades psicofísicas. Sin embargo, en la práctica, el ciudadano tiene que bregar con la incompetencia e ignorancia de ese aparato estatal, generando una angustia hasta hoy no consignada ni reflexionada, en el tema de la depresión y el suicidio.

Los poderes fácticos, son todos aquellos dominios que no siendo estatales, ejercen un inmenso control sobre los pueblos. Son poderes fácticos, las empresas de comunicación como las televisoras y las de telefonías; las trasnacionales de alimentos y otros servicios, las empresas bancarias, las organizaciones religiosas, las poderosas federaciones deportivas internacionales, etc. Cada una de ellas ofrece un particular producto y especial manera de digerirlo. Estos poderes son un verdadero lastre, irreflexivo, que mantiene al individuo en constante tensión, ya que todos ellos conservan programas permanentes de sobre-estimulación visual y auditiva, donde en un mensaje corrupto lo presionan a consumir so pena de ser rechazado. Cada una de estas entidades depredadoras quiere tener el control irrestricto de los pueblos y las comunidades.

Toda esta información entra a los hogares sin ninguna reserva afectando a los infantes, a las niñas y niños, a los adolescentes, a los jóvenes y a los adultos; a cada época de la vida la globalidad le entrega un mensaje diferente. La reflexión necesaria para sesgar toda esta organizada perversión, está totalmente ausente. No hay defensa alguna. Esto lleva al individuo a una constante frustración. La globalidad le dicta quien debe ser, que debe de hacer y como lo debe hacer y hay un kit para cada paso, el cual tiene que adquirir para usarlo y ser feliz; y lo más terrible es que no hay bolsillo que ajuste para adquirir tanta estupidez. Sin embargo, la dificultad para hacerlo le genera al individuo una terrible incomodidad, decepción, frustración y angustia.

Hasta hace un momento usted creía que el suicidio solo tenía que ver con el desarrollo de la personalidad y la familia misma. Por supuesto que hoy también está en cuestión el entorno global pasando por nuestros gobiernos y los poderes fácticos.

Luego de revisar la participación familiar y la intervención global tendremos que contestar la siguiente cuestión. El suicidio ¿es parte de la vida o el final de la misma?

Menudo panorama para las niñas y los niños, los adolescentes y los jóvenes. Están de frente a un escenario que lejos de comprenderlos los enjuicia y los usa como válvulas de escape de la tensión social. Si no es pan y circo, se aprovecha un momento tan doloroso como los eventos recientes para hacer escarnio y tender verdaderas cortinas de humo que evitan que el pueblo haga conciencia de su condición de ciudadano en abandono.

Que una niña o un joven se suiciden, o un chico asesine a sus padres, no es más que la muestra fehaciente de una sociedad disminuida que está obligada a reflexionar sobre sí misma. No son ellos, somos la sociedad la que deberá estar en cuestión. Hoy el problema somos todos.

Jean-Paul Sartre, el más grande filósofo y escritor existencial del siglo XX, nos muestra en cada una de sus variaciones a un humano que desde hace tiempo vive como muerto.

Otro maravilloso filosofo existencial personalista Max Scheler nos dice que todo lo que hacemos en la relación con los demás, lo hemos aprendido desde la infancia y lo replicamos como una especie de predestino, por cierto basado en engaños, luego autoengaños.

El Maestro Jesús, el nazareno, les habló a los judíos de una nueva vida; una vida de libertad, de respeto a sí mismo, de armonía, de una relación particular e íntima con Dios. La única ocasión que habló del sufrimiento fue para decirles a los judíos que nadie más bebiera de ese cáliz. Reiteró su misión de liberarlos del pecado.

Vivir olvidados de sí mismos ofrendados a los demás es un paradigma que el individuo aprendió en casa sí, pero con antiguos matices religiosos; de esas religiones que han promovido el sufrimiento y el dolor como forma de lograr la aceptación. (Estar en el cielo negado del otro).

El Padre Pierre Teilhard de Chardin y Santa Teresa Benedicta de la Cruz -Edith Stein- nos muestran en sus obras, que la tendencia a disminuirse solo por disminuirse es prerrogativa única de Dios. Que los individuos honran a Dios a través de hechos por supuesto congruentes, lejos del dolor, del sufrimiento y la pobreza.

En el descuido que el individuo ha hecho de sí, por tal de tener la aceptación del otro, se ha olvidado de sí mismo. Es como un estar muriendo poco a poco cada día.

En esa idea de hacer las tareas de la vida de manera perfecta -como las espera el otro-, el humano dejó de disfrutar. Se entregó a satisfacer los deseos de los demás para hacerlos felices, y en esa ofrenda ser feliz, una felicidad por supuesto vana y pasajera.

Actitudes deletéreas que nos hablan de que el suicidio en el mayor de los casos es parte de la vida. Que el humano por razones que debe de reflexionar, ha escogido vivir esta condición de vida, nunca una decisión en libertad, ya que sin saberlo lo ha hecho determinado por su espacio circundante, un imperativo social global inhartable y exigente.

Y, finalmente, la pregunta: la idea suicida ¿es una ideación o un recuerdo? Comenzaré por recordar a Max Scheler que en su Los ídolos del autoconocimiento de sí mismo, nos plantea cómo en la época infantil por esa condición de indefensión, las niñas y los niños por conveniencia de los padres o tutores son víctimas de engaños, que luego se convierten por elección en autoengaños.

Estos engaños se forjan aprovechando el pensamiento mágico de los infantes y los niños por una parte y, por la otra, por el inmenso poder afectivo y físico que tienen los padres sobre sus hijos, a los que se les recuerda de manera constante: lo hacemos por tu bien, lo hacemos porque te queremos. En este ejercicio de potencia-impotencia las niñas y los niños van creciendo con un especial resentimiento que luego da a lugar a actitudes de rencor y de venganza.

Ya hemos visto desde la primera parte de este ensayo cómo los adolescentes y los jóvenes tienen que enfrentar a la globalidad en terribles condiciones de desventaja; cómo han recibido un torrencial baño de estímulos oferentes a los que los primeros se ven totalmente rebasados, con su consecuente y permanente frustración y decepción.

Es obvio que el chico con ideas suicidas tiene una perspectiva orientada a descubrir la más mínima señal de rechazo que exacerbará para sentirse terriblemente rechazado por la circunstancia o persona que ama profundamente, sin que esto sea necesariamente recíproco. Una vez que comienza a vivirse en rechazo se activa el sentimiento de rencor y de venganza.

A partir de este momento los escenarios varían de acuerdo al ordo amoris -los valores particulares de cada persona-, ya que éste orden axiológico determina cómo va a castigar a aquel o a aquello que lo ha rechazado. Es evidente que ya vive en el autoengaño.

En un primer escenario, el más, los adolescentes y los jóvenes presentan conductas agresivas contra sus progenitores, padres o tutores, amigos, compañeros de escuela, o la sociedad misma.

En un segundo escenario, el menos, estos adolescentes y jóvenes deciden agredirse a sí mismos usando dos diferentes motivaciones.

La primera motivación ya la habíamos visto antes. El paradigma cotidiano sin ti no puedo vivir toma su más grave forma, ya que en esta condición los chicos se agreden -nunca para quitarse la vida- porque ante el rechazo del otro, amado, no hay nada más que hacer. El mejor ejemplo son las somatizaciones. Cada día en más frecuente encontrar colitis tensionales en las niñas y los niños.

La segunda motivación, un tanto más rebuscada, el chico decide agredirse para castigar a sus padres u otro ser querido. Sabe que se van a sentir terriblemente culpables. La venganza por supuesto incluye la fantasía de poder lastimar al otro con su ausencia definitiva.

Igual, el problema del suicidio consumado es que, de cualquier forma es irremediable, no tiene regreso.

La idea del suicidio no solo es ideación, es además constante recuerdo. La opción de agredirse a sí mismo y la forma de hacerlo son vía ordo amoris; se aprendió en casa en una época muy infantil.


Irresponsable entonces parece la poca sensibilidad de la sociedad y las instituciones que siguen como lo dije al principio, pasmados ante este doloroso tema. Nuestro gobierno estatal ha reiterado su compromiso ante las dolencias sociales. Qué pasa entonces con los funcionarios especializados en el tema. Estamos esperando los programas preventivos que nos prometieron. Ya son demasiados avisos, acoso escolar, infracciones callejeras, chicas y chicos deprimidos, y lo más doloroso: niñas, niños, adolescentes y jóvenes con ideas suicidas o, en suicidio consumado.

jueves, 20 de marzo de 2014

LA IMPORTANCIA DE UNA TEORÍA CRITICA DEL CONOCIMIENTO EN LAS CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES


La práctica profesional en los ámbitos de las ciencias humanas y sociales pasa aún por una prolongada crisis de carácter epistemológico. En la psicología, en la pedagogía, en la antropología, en la sociología entre muchas otras, aún se rigen por el planteamiento que Auguste Comte había hecho para darle un especial orden a la investigación científica en las ciencias naturales: la visión positivista de la ciencia.

Interventores y científicos en las ciencias mencionadas se han afanado en una extraña ingenuidad por saber, pero siempre desde esta ventana epistemológica positivista, dicho sea de paso, creyéndola única opción para llegar a la verdad. La relación sujeto cognoscente-objeto de conocimiento en este tenor, ha sido terriblemente vapuleada.

El positivismo llegó a México, por necesidad, en las épocas del Porfiriato, como una manera de romper con los cinchos religiosos que aún controlaban los espacios del conocimiento. Cumplió su función; las ciencias se beneficiaron pero nunca evolucionaron en las ciencias humanas y sociales, a una ciencia que apreciara los elementos subjetivos sin sacrificar la condición veritativa. Menudo problema ya que esto ha afectado tanto la total comprensión de su objeto de estudio, la intervención misma en cada ciencia y sus maneras de cotejar su eficiencia.

La relación epistemológica pasa entonces su primera gran prueba en el problema de la posibilidad del conocimiento. En principio, el sujeto cognoscente ha sido brutalmente anulado para dar paso a prácticas dogmáticas no necesariamente religiosas, que muestran la incapacidad de llevar a la reflexión al sujeto cognoscente. Luego, por una anulación del objeto de conocimiento, al no ser variado el horizonte axiológico de los sujetos cognoscentes, todo ello en medio de una grosera ingenuidad crítica.

La segunda gran prueba en la relación epistémica se centra en el problema de la esencia del conocimiento. Si queremos que el sujeto cognoscente se haga de las cualidades del objeto de conocimiento, tenemos que dejar de lado los intentos de medición y control de la actividad fáctica, de la interpretación, de la explicación, para dar paso a una actividad reflexiva sobre sí mismo, mediante métodos que permitan el develamiento de los modos y su constitución en la conciencia. Estos métodos asegurarán la conmoción de los confines de la conciencia del sujeto cognoscente, única posibilidad del aprendizaje.

Efectivamente si ya se empezó a dar cuenta, estamos en el núcleo del fracaso de las ciencias que insisten en hacer del positivismo la única opción epistemológica, llevándolas a un sinsentido, ignorando al humano, su subjetividad y sus aspectos más sentidos. La educación en todos sus niveles y en todos sus ámbitos, la psicología y sus diferentes ramales, la antropología en sus diferentes áreas y la sociología, pasan por esta vieja crisis, que por cierto se enseña puntualmente en todas las universidades públicas y privadas del país.

Que el ciudadano viva en la plenitud y en la armonía pasa por la forja de una sociedad equitativa y respetuosa. Hacerlo implica una metódica y permanente tarea de llevar a los pueblos a la reflexión de sí en la relación con los demás. No es el positivismo en las ciencias, sino las nuevas vertientes epistemológicas -que llevan cien años en Europa- las que permitirán el acceso a una nueva manera de hacer ciencia. El positivismo solo ha favorecido el control de los poderosos -estatales y fácticos- sobre los pueblos en desventaja.



Alfonso Flores Hernández. Derechos reservados. 2014.

lunes, 17 de marzo de 2014

LA PSICOTERAPIA EXISTENCIAL

La psicoterapia existencial es un ejercicio dialogal que tiene como objetivo reflexionar sobre nuestros modos de vida en la relación con los demás en principio y luego, en el descubrir la forma en que se constituyó esa manera de vida en la conciencia.

La psicoterapia existencial la lleva a cabo un facilitador entrenado para escuchar socráticamente, con una formación académica de postgrado preferentemente, que guiará al usuario en su reflexión.

La psicoterapia existencial, incluye una perspectiva de corte filosófico existencial que plantea al humano, a todos, en la total capacidad de vivir en plenitud, en una vida auténtica en una relación respetuosa consigo mismo y con los demás.

En la psicoterapia existencial el usuario viene a plantearse en carácter de yo, en primera persona del singular. Solo él está en cuestión. Viene a hacerse responsable de sí mismo en la relación con los demás.

El usuario viene a esta exploración de sus modos usando como marco sus propios valores. Por eso, en esta psicoterapia no se enjuicia ni se aconseja.

El principal tema a tratar en la psicoterapia existencial es el de su angustia en su cotidianidad, y por supuesto en todas sus formas y matices. Cada persona vive de manera muy diferente su angustia.

En la psicoterapia existencial se usa como base epistemológica el método fenomenológico. Qué quiero decir con esto. Son dos aspectos. El primero que tiene que ver con el considerar al usuario como capaz de reflexionar sobre sí mismo; el segundo. que trabaja directamente con los elementos de la conciencia -pensante-, lo que garantiza el darse cuenta y el cambio consecuente.

En la psicoterapia existencial no se aplican o interpretan test. El uso de ellos en la intervención dialogal existencial es nulo. Solo lo usan quienes se sienten incapaces de hacer un diagnóstico basado en sus conocimientos sobre las diversas y serias teorías del desarrollo de la personalidad, por supuesto humanistas.

¿Quiénes vienen a la psicoterapia existencial? De entrada quienes quieren continuar su desarrollo humano a través del análisis existencial. Enseguida, quienes padecen algún trastorno mental, del ánimo o del afecto, conocidos como los trastornos de ansiedad, obsesivos, compulsivos, fóbicos, de pánico, somáticos, alimentarios, del sueño, adicciones y sobre todo, el de la depresión.

En la psicoterapia existencial se colabora con la medicina general y de especialidad.


La duración de los tratamientos o procesos terapéuticos varían y van de las doce a veinticuatro sesiones, excepto en adicciones que es de mayor duración. 

Dr. Alfonso Flores Hernández. D.R.
Instituto de Estudios para el Desarrollo del Ser.
Tepic, Nayarit, México.


lunes, 10 de marzo de 2014

LA REPRESION EN EL HOGAR, ANTESALA DE LA VIOLENCIA SOCIAL


A la luz de sucesos tan lamentables que lastiman a la sociedad sensible nayarita, no nos queda más que asumir, lejos de una actitud punitiva, un talante profundamente reflexivo.

La pregunta en esta ocasión es ¿qué lleva a un adolescente a asesinar a sus padres o abuelos?, recordando que estos incidentes son más frecuentes de lo que nos imaginamos, pasando incluso por casos emblemáticos.

En principio tenemos que establecer qué es la represión, luego qué es adolescencia y, finalmente qué es el hecho irreflexivo de la agresión.

La represión es toda actitud incongruente que se da en el hogar, sea entre los mismos padres y luego, de los padres hacia las niñas, los niños y los adolescentes.

El ejercicio represivo de los padres o tutores puede ser el mismo a lo largo de la vida del lactante, del infante, del niño o del adolescente. Lo que es diferente es el cómo la recibe el individuo, en cada una de estas etapas. Como quiera que sea, lo asumen en un total estado de indefensión que los lleva a vivir en un profundo resentimiento que no se resuelve evidentemente.

El infante, el niño y el adolescente intenta elaborar mentalmente y de la mejor manera posible esta incongruencia -ya que se supone amado-, a través de diversas manifestaciones psicofísicas -enfermedades y otras actitudes-.

Por otra parte, la adolescencia es un proceso de adecuación psicofísica. Física porque tiene que adaptarse a los cambios puberales. Mental porque si hemos dicho en repetidas ocasiones que la incongruencia es violencia, éste, tiene que resolver estas incoherencias parentales en un largo proceso, crítico para ellos y sus propios padres. Arminda Aberastury ya lo decía hace más de veinte años. La adolescencia termina por allá de los veinticinco años. Hoy ante la globalidad, se ha corrido hasta cerca de los treinta y tres años. En todo caso, como plantea Peter Blos, la adolescencia termina por criterios que incluyen la total autonomía de los chicos de sus padres, y así podríamos tener adultos con afectividades adolescentes -dramático por cierto-.

Un niño o un adolescente resentido, siempre estará expuesto a la manipulación de sus mismos padres, de sus maestros, de sus entrenadores, y de toda la sociedad en su conjunto. Baste presionar lo suficiente para que este adolescente, en un momento donde coincidan todos los elementos de una vivencia originaría cruenta, se conecte irreflexivamente y reaccione liberando la tensión de ese resentimiento, de esa vieja y sistemática agresión. El problema es que físicamente ya no es un infante.

Luis Feder, ya lo decía en la Colección Diez para el Maestro, textos editados por el SNTE hace ya muchos años. Los no deseados en casa serán los no deseados en la escuela y en la sociedad.


Urge entonces una actitud colectiva de reflexión. Actitudes punitivas generarán más violencia.




lunes, 3 de marzo de 2014

SOBRE LA DEPRESION EN LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS

He tenido que esperar algunas semanas para cavilar sobre este tema, doloroso siempre, de la depresión en niñas, niños y adolescentes y el dramático colofón del suicidio, porque quise ver las reacciones del imaginario social ante una situación trágica que nos compete a todos, gobierno y sociedad civil.

La depresión infantil no es un tema novedoso y si alguien se rasga las vestiduras solo estará mostrando su ignorancia.

La salud mental es un tema del derecho tanto en los adultos como en los infantes, solo que estos últimos están es desventaja ya que no tienen las herramientas adecuadas para resolverlo, dependiendo en todo momento de sus adultos amorosos.

El paradigma jurídico Interés superior del niño guiará entonces la reflexión que nos permita entender cómo es que las niñas y los niños viven en depresión.

Recientemente, en los últimos cuatro meses del año pasado ofrecí cerca de diez conferencias sobre este tema y al comienzo les decía a los asistentes que la única forma de entender este tema de una forma integral era expandiendo nuestra perspectiva. Propuse entonces forjar el tema desde una visión antropológica, social, política, económica, psicológica y médica.

Al final, en la recapitulación vimos como la depresión en el adulto es un estado de conmoción anímico, afectivo y mental, producto del continuo rechazo al que se ve sometido, que lleva a la persona a vivir en un continuo estado de angustia, que en el intento de darle gusto a los demás -seres amados- se olvida de sí misma a grado de ofrendarse para el otro. Que muy a menudo cree que no lo ha logrado sintiéndose además fracasada, y empecinada en lograr el amor del otro a como dé lugar.

Pero, ¿cómo entender este proceso en el niño y el adolescente?

La depresión en el adulto implica llevar las exigencias de un imperativo social inhartable y cruento en representación mental, en esencia, como un eidos en la conciencia. Esta arrogación requirió de un constante y sistemático maltrato asociado a un proceso evolutivo normal del pensamiento, pasando por el pensamiento mágico, concreto y abstracto, donde este último determina la habilidad para la representación mental.

Sin embargo, el niño o el adolescente aún no es capaz de llevar todo ese aparato exigente y punitivo en su conciencia.

Creo que lo dramático en todo caso está en esta última parte de la reflexión, ya que si el niño y el adolescente no los lleva en representación mental, los tiene irremediablemente en presencia y esto nos deja en el fenómeno de  la represión.

La represión es entonces a los niños y los adolescentes, lo que la depresión es para los adultos. Dicho de otra manera: al niño lo reprimen y el adulto (aniñado) se reprime el mismo con los mandatos de su eidos.

Toda incongruencia en la relación familiar es violencia, es represión y clínicamente se manifiesta con conductas inadecuadas para el marco moral y ético de la familia. La niña o el niño o el adolescente rompen con las expectativas de sus padres, de su familia y de su sociedad.

Las niñas y niños con gastritis, colitis, faringitis y bronquitis, crónicas; alopecia, obesidad y otros trastornos clínicos; las niñas y niños con bajo rendimiento escolar y conductas inadecuadas en el entorno escolar podrían estar viviendo en represión.

Si entonces lo que está viviendo la niña o el niño o el adolescente es represión, aquí los únicos que requieren de  atención clínica psicoterapéutica son los padres, que dicho sea de paso están seguramente deprimidos.



Alfonso Flores. Derechos reservados. 2014.

martes, 7 de enero de 2014

EL AGOTAMIENTO DE LA IZQUIERDA MEXICANA

Primera entrega

Una vez que nos acostumbramos a analizar las situaciones sobre evidencia, nos damos cuenta que, condiciones socioculturales que nosotros creíamos vivas y funcionales han muerto ya desde hace tiempo.

El pensamiento de izquierda que aprendimos de niños y jóvenes a partir del movimiento mundial del 68, del que nos apasionamos la mayoría, está totalmente caduco.

Pronto tendremos que decidir si la evidencia de los cincuenta y tres millones de pobres, y once millones en extrema pobreza en México requiere entonces o, de felicitarnos porque esto justifica la existencia de la vieja izquierda mexicana o, por el contrario, verlo desde una nueva perspectiva, el fracaso rotundo de la misma.

Si queremos que disminuya la pobreza, tendrá que pasar por la construcción de una nueva visión de izquierda que pase por supuesto por una reconfiguración filosófica, epistemológica y antropológica que permita el surgimiento de un nuevo modelo político, económico, social y cultural, de acuerdo a nuestra idiosincrasia, que facilite el surgimiento de la persona humana, sin ninguna atadura dogmática.

Pero qué es la izquierda en el sentido político y social.

Para entender el término de izquierda tenemos que remontarnos al nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa que pugnó por el poder de la soberanía nacional sobre los intereses de unos cuantos, basada en un cambio político y social, si las condiciones de vida eran insalubres para el desarrollo armónico de los pueblos.

El pensamiento de izquierda es entonces una actitud ciudadana ante los vaivenes de la vida social y cultural cotidiana, poniendo siempre por encima, la otrora soberanía nacional, hoy, desarrollo integral humano de los pueblos.


La nueva filosofía de la izquierda mexicana tendrá que hacerse de un conjunto de premisas para llevar a los pueblos de México a vivir todo el espectro de garantías que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ofrece a los mexicanos, que le permita además una convivencia sana con el exterior sin exponer la seguridad nacional, en los ámbitos político, económico, social y cultural.


lunes, 18 de noviembre de 2013

La influencia de la Fenomenología Husserliana en la Psicoterapia

Dr. Alfonso Flores Hernández

Lic. en Medicina, Lic. en Psicología, Lte. en Filosofía, Maestro en Terapia Guestalt y Doctor en Terapias Existenciales

Noviembre de 2013



Introducción.

Que mejor momento si no éste, en la celebración de los primeros cien años de la impresión de Ideas Relativas a una Fenomenología Pura y una Filosofía Fenomenológica, Libro Primero, de reflexionar sobre el estado de cosas que guarda la psicología y la psicoterapia en México.

Edmund Husserl en Ideas I, viene a plantearle a los científicos de las ciencias humanas, de la psicología sobre todo, de la importancia de la subjetividad, de la reflexión para el autoconocimiento, mediante un método de clarificación que comienza por explorar la vivencia entre vivencias, la unidad temporal, los hechos, para ir en busca de la esencia y no solo eso, sino además para saber cómo esta esencia se constituyó en la conciencia.

No es ningún secreto que hoy, la psicología que se enseña en las universidades públicas y privadas es un parangón de la psicología de la postguerra que no acaba de escapar de la influencia cientificista positivista que la maniata ante las nuevas realidades y necesidades individuales y sociales; ni lo es tampoco, que la psicología que se practica sobre todo en la psicoterapia, está más cerca de la interpretación, de la explicación, de la búsqueda de las causas y muy lejos de la autorreflexión.

El anhelado transito de una psicología del comportamiento a una psicología de la conciencia se ha visto truncado, a veces por la ignorancia, en veces por la necedad.


A la aparición de Ideas I.

A la aparición de Ideas I, la psicología vivía bajo la influencia de Sigmund Freud, de Alfred Adler, de Carl Jung, psicoanalistas; de Wilhelm Wundt psicólogo social; de John B. Watson, conductista; y, de Max Wertheimer y Wolfgang Köhler, de la psicología de la Gestalt.

Por una parte, Sigmund Freud, quien hacia el año de 1907 publica Tres ensayos para una teoría sexual y en 1909 en Norteamérica, y dicta su Psicoanálisis en cinco conferencias. Alfred Adler hacia el año de 1907 se desmarca de los planteamientos de su maestro, publicando Las inferioridades orgánicas y su repercusión psíquica, para dar paso a su psicología individual. Carl Jung hace lo propio y distanciándose publica en 1902 Acerca de la psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos y en el año de 1906, Estudios diagnósticos de la asociación.

Por otra parte Wilhelm Wundt en 1900, publica su libro La psicología social, y no es sino hasta 1910 cuando presenta una serie de ensayos sobre los problemas de la psicología social.

John B. Watson, 1913, publica La psicología según la concibe un conductista.


En la psicología de la Gestalt, Max Wertheimer presenta en 1912 sus Estudios experimentales de la percepción del movimiento y Wolfgang Köhler en 1913 expone sus estudios en el texto La inteligencia de los chimpancés.


La psicología en los finales del siglo XX y los principios del siglo XXI.

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI la psicología se encuentra en una especial circunstancia, producto de una evolución que pasó por el psicoanálisis y luego por el conductismo.

Hay que reconocer que la obra pre-psicoanalítica de Sigmund Freud es base en la exploración de los recuerdos dolorosos y la curación de síntomas que él llamó histéricos. A  nuestro decir esta parte pre-psicoanalítica es de fundamental importancia, puesto que el paciente cura su síntoma una vez que ha explorado un recuerdo doloroso, indagando además el sentimiento concomitante.

Mientras tanto el conductismo, ya con la activa participación de F. B. Skinner, mediante su condicionamiento operante, pretende la modificación de la conducta, mediante reforzamientos, dejando de lado toda actividad reflexiva.

No es sino hasta la década de los años sesenta que Carl Rogers y Abraham Maslow entre otras, dan paso a lo que se conoció como la tercera fuerza de la psicología. El humanismo irrumpió con la fuerza necesaria para expandirse por todo el mundo.

En esta misma época, a esta postura humanista se suman a través del pensamiento existencial, personajes como Rollo May, James Bugental, Ronald D. Laing, Eugene Minkowski, Vicktor Frankl e Irvin Yalom, quienes conforman un frente novedoso de carácter existencial.

Filósofos existenciales y fenomenólogos algunos, influyeron para dar paso a la psicoterapia y análisis existencial. Sören Kierkegard, Friedrich Nietzsche, el mismo Edmund Husserl, luego Martin Heidegger, Medard Boss, Mauricio Merleau-Ponty, Jean-Paul Sartre, Max Scheler y Emmanuel Lévinas. Cada uno de ellos además de algunos literatos existenciales como Fedor Dostoievski, Albert Camus y Franz Kafka proveyó el carisma existencial y fenomenológico a la psicoterapia humanista.

Especial importancia reviste la influencia de Ludwig Bertalanffy, precursor de la Teoría General de los Sistemas, dado que esta se convirtió en la base de la psicoterapia sistémica familiar.


La influencia de la fenomenología husserliana en la psicoterapia.

Como ya lo hemos visto, hoy la psicoterapia se deviene en cuatro grandes apartados. Por una parte, las psicoterapias de orden psicoanalítico, las terapias cognitivo-conductuales, las psicoterapias de orden humanista y las psicoterapias de orden sistémico.

Las psicoterapias de corte filosófico surgen en Europa a partir del movimiento existencial, se extienden sin mucho éxito hacia los Estados Unidos, y toman forma en México en los últimos quince años.

En ese mismo sentido, esta misma psicoterapia existencial se asocia al método fenomenológico husserliano para dar paso al análisis existencial.

Actualmente, hay una especial inquietud en diversas partes del país, sobre todo en psicólogos con muchos años de ejercicio profesional, por adentrarse en el mundo de la psicoterapia y el análisis existencial, que si bien se torna complejo por la vastedad de sus componentes filosóficos, epistemológicos, metodológicos, científicos y técnicos, por ser de carácter reflexivo y de exploración eidética y constitutiva, la coloca en la vanguardia psicoterapéutica.

Cuando un psicólogo toma por primera vez ya no Ideas I, sino el ensayo Fenomenología del 1927 escrito para la Enciclopedia Británica, sufre en sí el mareo y el bochorno inédito que lo lleva a cuestionarse sobre lo que sabe de la psicología humana:

La psicología moderna es la ciencia de lo “psíquico” en el nexo concreto de las realidades [real] espacio-temporales, o sea, de lo que en la naturaleza se encuentra, por así decirlo, con carácter de yo con todo lo que insepareblemente le pertenece en cuanto vivir psíquico, (como experimentar, pensar, sentir, querer), en cuanto facultad y hábito. (Husserl, 1927)

Lo psíquico será entonces el objeto de conocimiento de quien en el ánimo de conocerse a sí mismo, es facilitado por el psicoterapeuta fenomenólogo. Una investigación que comienza en el yo empírico –de los hechos-, se explora en el yo trascendental –la reflexión- y termina en el yo puro –de la esencia-, los estratos de la conciencia.


El Instituto de Estudios para el Desarrollo del Ser.

Nuestro instituto, ubicado en la Ciudad de Tepic, en el Estado de Nayarit, nace para difundir por una parte el pensamiento existencial y por otra el pensamiento de Edmund Husserl en su fenomenología y el propio método fenomenológico.

Para ello se ofrece una Maestría en Filosofía Existencial para la Fundación del Ser, con reconocimiento y validez oficial. Se ofrecen además seminarios, cursos y diplomados en Psicoterapia Existencial de corte psicocorporal. Se promueve también un nuevo modelo de Filosofía para Niños y Adolescentes con la misma perspectiva.

Nuestro Instituto eminentemente científico, en principio promueve la perspectiva cualitativa en la investigación científica, en la intervención y en la docencia; luego, la aplicación de los métodos cualitativos especialmente el método fenomenológico.

En el Centro Psicoterapéutico de Nayarit ala clínica del Instituto, se practica la psicoterapia y el análisis existencial. En el sentido estricto no se puede entender una psicoterapia de perspectiva existencial si no está asociada al método fenomenológico husserliano. En este centro de atención se está tratando sobre todo a pacientes con trastorno depresivo con un éxito inusitado.

Desde nuestro Instituto se investiga desde el año 2007 desde esta perspectiva y con este método la historia natural de la depresión, desde una perspectiva cultural. Tocar el tema del síntoma no es cosa novedosa. Llevamos trabajando ya varios años sobre el tema del cuerpo y el síntoma desde los planteamientos de Edmund Husserl y pronto estaremos en la posibilidad de ofrecer resultados.

En el Instituto se han realizado ya cinco investigaciones postdoctorales, de las cuales dos se han presentado precisamente en los foros de los Coloquios de Fenomenología. En el Coloquio anterior celebrado en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro se presentó el trabajo La fenomenología de la depresión. Tres de ellas se presentaron en el Consejo de Ciencia y Tecnología en el Estado de Nayarit.


Para concluir por hoy

Edmund Husserl plasmó en Ideas I una forma de acceso y exploración de la conciencia que la psicología y específicamente la psicología clínica y la psicoterapia, pueden capitalizar en favor del paciente.

Esta forma de guiar al paciente a través del análisis categorial, eidético y constitutivo le permiten al paciente desde su subjetividad, hacer su estudio auto reflexivo, a salvo de todo juicio de valor y consejería, que le permite hacerse responsable de su vida en la relación con los demás.

Edmund Husserl no paró ahí; su obra completa nos permite hacer de la práctica psicoterapéutica una forma agradable de acompañar al paciente, con todo el rigor científico que esta requiere.


Bibliografía
Husserl, Edmund. Invitación a la fenomenología. Editorial Paidós. México, 1992. [1927]
Mueller, F.L. La psicología contemporánea. Editorial Fondo de Cultura Económica. México, 2003. [1965]