martes, 7 de enero de 2014

EL AGOTAMIENTO DE LA IZQUIERDA MEXICANA

Primera entrega

Una vez que nos acostumbramos a analizar las situaciones sobre evidencia, nos damos cuenta que, condiciones socioculturales que nosotros creíamos vivas y funcionales han muerto ya desde hace tiempo.

El pensamiento de izquierda que aprendimos de niños y jóvenes a partir del movimiento mundial del 68, del que nos apasionamos la mayoría, está totalmente caduco.

Pronto tendremos que decidir si la evidencia de los cincuenta y tres millones de pobres, y once millones en extrema pobreza en México requiere entonces o, de felicitarnos porque esto justifica la existencia de la vieja izquierda mexicana o, por el contrario, verlo desde una nueva perspectiva, el fracaso rotundo de la misma.

Si queremos que disminuya la pobreza, tendrá que pasar por la construcción de una nueva visión de izquierda que pase por supuesto por una reconfiguración filosófica, epistemológica y antropológica que permita el surgimiento de un nuevo modelo político, económico, social y cultural, de acuerdo a nuestra idiosincrasia, que facilite el surgimiento de la persona humana, sin ninguna atadura dogmática.

Pero qué es la izquierda en el sentido político y social.

Para entender el término de izquierda tenemos que remontarnos al nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa que pugnó por el poder de la soberanía nacional sobre los intereses de unos cuantos, basada en un cambio político y social, si las condiciones de vida eran insalubres para el desarrollo armónico de los pueblos.

El pensamiento de izquierda es entonces una actitud ciudadana ante los vaivenes de la vida social y cultural cotidiana, poniendo siempre por encima, la otrora soberanía nacional, hoy, desarrollo integral humano de los pueblos.


La nueva filosofía de la izquierda mexicana tendrá que hacerse de un conjunto de premisas para llevar a los pueblos de México a vivir todo el espectro de garantías que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ofrece a los mexicanos, que le permita además una convivencia sana con el exterior sin exponer la seguridad nacional, en los ámbitos político, económico, social y cultural.